Incógnita

Hola a todos!

Quiero compartir con Uds. un avistaje, aunque no se trata precisamente de…bueno, ya verán de qué se trata.

Día frío el lunes (ayer). Muy frío. Llegué a la reserva muy temprano.
Anduve deambulando por los rincones conocidos, tratando de avistar “algo interesante”.
Muy poca actividad. Hacía muuuuuuucho frío. Estaba nublado y soplaba un vientito poco gentil.

Ninguno de los “pajarólogos” andaba por la RECS. Sólo yo. Hasta que de pronto, aparece una figura conocida.
Sí. Era él: Norber (Norberto Oste, por si quedaran dudas). Estaba con la idea de filmar una especie que le resultó esquiva. No importa cuál.
El hecho es que nos encontramos y comenzamos a compartir juntos el frío y el viento.

Llegamos por fin al lugar del “yal negro”, en la playita de la Laguna de los Macáes.
Había una cantidad de “tordos renegridos” picoteando miguitas que dejara el día anterior uno de nuestros fotógrafos amigos, para atraer a las aves y fotografiarlas.
Aparecieron dos ejemplares de “yal negro”. Ya no estoy tan seguro de que fueran hembras, sino juveniles.

© Alberto Gurni

No sé. No importa. Estaban los dos, confirmando mi último avistaje del domingo por la tarde (con el asunto del “yal” , el domingo estuve todo el día en la RECS , porque nuestra amiga María me pasó “la posta” de que se veía principalmente por la tarde…y aparecer , apareció y que lo fotografié, también).

Pero no perdamos el hilo de la historia.

Aparecieron “calandrias” comunes , una hembra de “frutero negro” (“la frutera” para nosotros ) , que nos mostró una faceta poco conocida: la de su agresividad: mantuvo a raya a los “tordos” y a la “calandria”.
De repente , todos los pájaros que estaban en ese momento picoteando en busca de miguitas (alrededor de 20 , más o menos ) se fueron volando al unísono. Norber y yo nos quedamos sorprendidos. Estábamos lo suficientemente quietos y hablábamos en voz baja (sin comentarios, por favor, que esto es serio) por lo que no entendíamos que pasaba.

© Alberto Gurni

De pronto, apareció entre los arbustos.

Sigilosamente, muy sigilosamente se fue asomando, dejando su escondite.
El tiempo se paralizó.
Si antes estábamos quietos, ahora parecíamos petrificados, salvo por la filmadora de Norber y por mi cámara fotográfica, que seguían en acción.
Su pelaje de color leonado brillaba bajo el sol.
Siempre sigilosa, se fue desplazando hacia donde estábamos nosotros, exponiéndose completamente.

Obviamente, yo quería gritar , saltar y hacer todas las cosas que hago cuando algo me pone muy contento, pero tenía que estar quieto para no espantarla.

Finalmente, tomó un trozo de manzana (sí, parece increíble, pero se llevó un trozo de manzana que alguien arrojó ayer para atraer fruteros ) y, tal como apareció, se fue.

© Alberto Gurni

Ahora es un hermoso recuerdo y unas cuantas fotos y filmaciones.
Qué espléndido!
REALMENTE ES-PEC-TA-CU-LAR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Nos alegró la mañana y con el sabor del triunfo después de un día tan desapacible, salimos de la RECS, agradeciendo porque SIEMPRE nos brinda “algo”.

Abrazos y besos (cada uno elige)!
Alber.

Respuesta

Alberto Gurni.
15-08-2005.

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