Orden: Piciformes – Familia: Picidae
El carpintero bataraz chico es un residente anual de la reserva. Se lo llama también carpinterito por su pequeño tamaño comparado con los otros dos carpinteros que se encuentran en la reserva, el real y el campestre. Es un ave fácil de localizar por sus hábitos y por su canto. Mide 15 cm y presenta un atenuado dimorfismo sexual. El macho tiene una línea roja en la nuca y la corona es marrón estriada de blanco. La hembra no tiene el rojo de la nuca y la corona es marrón liso. Diferenciar al macho de la hembra facilita el seguimiento de las acciones.
Una postura típica: sacar la cabeza fuera del nido y ver qué pasa.
Las fotos y el video son del mismo nido de carpintero y fueron tomados entre setiembre y noviembre de 2009.
24/10 Hay gran actividad en el nido. Los padres entran con alimento que rápidamente entregan y salen por más. Les dan alimento vivo: lombrices en abundancia.
El acercamiento al nido es gradual. Hacen dos paradas de reconocimiento antes de ingresar. Siempre en alerta. Si algo llama su atención, se alejan para no delatar la ubicación del mismo. Primero se posan en una rama cercana donde permanecen unos segundos. Un corto vuelo los lleva a la segunda posición, siempre por debajo de la entrada del nido, donde también se detienen unos segundos. De ahí trepan a saltos y se meten de cabeza. Hecha la entrega, reinician la búsqueda. Ocurre a veces que llega un adulto detrás del otro y tiene que esperar afuera porque no hay suficiente espacio para todos.
El padre limpia el nido. Saca las heces pegoteadas con aserrín y vuela lejos para tirarlas.
Parada en rama cercana© Pablo M. Fernandez |
Parada debajo de la entrada© José Luis Merlo |
Primeras limpiezas© José Luis Merlo |
6/11 El nido “suena”. Se escucha el barullo de los pichones reclamando alimento. Los adultos se encuentran atareadísimos con la provisión de comida. Aportan lombrices, gusanos, arañas, insectos, etc.
Todavía no se asoman las crías, pero es evidente que están creciendo. Al llegar los padres a la entrada, buscan la mejor posición. Pichones más grandes implica más limpieza, que siempre realiza el macho.
Cruce entre macho y hembra© José Luis Merlo |
Hembra aportando alimento© José Luis Merlo |
Limpiar es cada vez más necesario© Amelia Besana |
14/11 Un pichón asoma la cabeza y reclama comida emitiendo la voz característica del adulto. Dos indicios que muestran la maduración del aparato locomotor y del fónico. Lamentablemente no se puede apreciar el estado de desarrollo de las alas.
El pichón presenta una corona roja muy distintiva. Es una de las pocas especies en que los pichones son más coloridos que los padres. Se aprecia poco el resto del cuerpo, pero parece semejarse al adulto.
Como se queda en la puerta, le dan la comida ahí mismo. Los padres se cuidan de no ser alcanzados por los desesperados picotazos del pequeño.
No queda claro si hay un segundo pichón. En ocasiones la hembra entra al nido con alimento. Podría haber otro pichón menos activo.
© José Luis Merlo |
© Amelia Besana |
15/11 Se asoma un solo pichón. Es llamativo cómo cambia el canto. Mientras sus padres están lejos canta como ellos. Apenas llegan con el alimento, emite una voz más débil, de una etapa previa.
20/11 El nido está inactivo. No se oyen voces ni hay movimiento de los carpinteritos adultos o del joven.
Video tomado entre setiembre y noviembre 2009 © Roberto Ares












