Orden: Ciconiiformes – Familia: Ardeidae. Familia conocida comúnmente con el nombre de garzas.
El hocó colorado es residente en la reserva y cohabita con otras garzas de presencia permanente: garza blanca, garcita blanca, garza mora y garza bruja.
Es un ave de un porte importante, de más de 60 cm de alto. El largo cuello adopta la clásica forma de S de las garzas, aunque muchas veces queda disimulada por la “melena”. Con el cuello replegado o estirado su aspecto cambia radicalmente.
Es de hábitos solitarios. Se lo suele descubrir en el pastizal, donde se camufla fácilmente entre la vegetación, expuesto en la orilla de la laguna, o en los árboles, lugar donde anida. No tolera la cercanía del humano y de sentirse amenazada se aleja volando.
Se lo ve cazar durante el día y la dieta es muy variada: peces, anguilas, ranas, pequeños mamíferos.
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| De izquierda a derecha: Con chanchita de agua, tortuga, anguila y rata. El hocó de la última foto es un juvenil. | |||
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Para cazar el hocó utiliza la técnica de permanecer inmóvil al acecho. Puede quedarse estático largo rato esperando a que se acerque la presa para dar el picotazo. La típica postura de caza es con el pico en posición horizontal. Desde esta posición su campo binocular se extiende hacia abajo y adelante del pico. La visión binocular guía con precisión la estocada.
También se lo ve merodear por lo playo en busca de alimento. Se desplaza con pasos largos y pausados. Mientras avanza puede mantener la cabeza quieta, una ventaja en esta técnica de alimentación.
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| Izq.: Con el pico en posición horizontal en estado de alerta. Inmóvil espera a la presa, la visualiza y “desenvuelve” su cuello retraído para el ataque. Fotos 2006 © Roberto Ares |
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La morfología especializada del cuello le permite realizar y soportar el tirón. Los músculos del cuello se alinean para impulsarlo hacia adelante y una serie de ligamentos mediante un mecanismo de cierre minimiza la torsión.
Otra característica particularmente desarrollada en las garzas que se alimentan en las horas del día es que tienen la capacidad de compensar la refracción. Este efecto desvía la posición real de un objeto sumergido cuando se lo observa desde afuera del agua.
Captura la presa con la punta del pico y la sacude para paralizarla para que no ofrezca resistencia. De la punta del pico la lleva a la boca para tragarla entera. Utiliza la lengua para asegurarla. Cuando la presa está en la base del pico, los músculos ensanchan la zona gular para que la presa acceda al esófago. Estira el cuello para que baje y si hay agua a disposición, un sorbito nunca está de más.




















